La firma norteamericana abre el próximo miércoles su primera tienda en España y se ha presentado esta mañana en sociedad con un happening promocional muy representativo de su imagen de marca genuinamente yanqui. A las once de la mañana, del Palacio de Aguas en la madrileña Plaza de Marqués de Salamanca donde se ubica la nueva tienda ha salido un centenar de modelos masculinos a torso descubierto para acordonar de testosterona el flamante buque insignia de Abercormbie & Fitch en España.
Este ejército de apolíneos españoles, estadounidenses, franceses, italianos y suecos -enfundados en jeans pitillo y entregados a la misión de atraer la atención de los viandantes con el reclamo de sus músculos y sus deslumbrantes sonrisas- no son los protagonistas de ninguna campaña publicitaria de la casa, sino los propios dependientes de sus tiendas. Y al parecer no es raro verlos lucir abdominales en horario laboral, por eso de convertir la compra en una experiencia.
¿Y la ropa? casual de gama alta para ellos y ellas, de buena calidad y diseño funcional. La tienda de cuatro plantas que abre el próximo 3 de noviembre en el barrio de Salamanca promete ser la primera de algunas más repartidas por España, uno de los objetivos de expansión de Abercrombie & Fitch, que hasta ahora se había centrado en dominar el mercado de los Estados Unidos, donde ya cuenta con más de un millar de tiendas propias. El año pasado la firma facturó 3.470 millones de dólares, así que parece la rentabilidad de su celebración hipersexualizada del estilo deportivo norteamericano está fuera de toda duda.