El director creativo de Lanvin se confiesa.
El pequeño gran hombre detrás de la marca, el que volvió a poner de moda las pajaritas y el que hizo resurgir de la oscuridad a la casa francesa ha opinado sobre el estado actual y el futuro de la industria textil. En conversaciones con el editor jefe de Style.com, Elbaz ha hablado del devenir de la moda en una época de grandes cambios económicos y tecnológicos, como ya hicieran hace unos meses Hedi Slimane, Cathy Horyn u Olivier Zahm.
Con respuestas mordaces y ácidas, Elbaz habla del todo bien. Se desenvuelve con mucha soltura en las entrevistas y además consigue dar una imagen amable y sin el mínimo halo de divinidad tan propio de otros grandes del diseño. Él sabe que es la cabeza visible de una de las pocas grandes firmas de moda que todavía se mantienen de forma autónoma sin pertenecer a ninguno de los grandes conglomerados del lujo lo que le dota de singularidad y mérito.
"Creo que hay cosas que son esenciales y los desfiles son una de ellas. Es lo más práctico para mostrar el trabajo; "No se pueden dirigir seis películas al año ni se pueden escribir seis libros al año, tampoco se pueden diseñar seis colecciones por año" o "Prefiero ser relevante a ser cool" son sólo algunas de las perlas de la cabeza de Lanvin en cuanto al estado actual de su negocio, del negocio. Aboga por un cambio radical en cuanto al ritmo que vuelva a asentar el de la moda en una velocidad moderada, que permita evolucionar las ideas sin prisas y sin terminar con todo el trabajo de la temporada anterior.
"Siempre le digo al equipo de relaciones públicas que no llamen a nadie para que venga al showroom. Mejor esperar a que venga quien quiera." Con esta filosofía no son muchas las actrices que visten los diseños de Elbaz pero al menos si son bien escogidas. Tilda Swinton es el claro ejemplo de ello y siempre se recordará la ceremonia de los Oscar de 2009 por el conjunto de dos piezas que la encumbró a la cima del estilo.
"Todo el mundo parece obsesionado con las celebrities y ellas creen que pueden hacer de todo por la fama que se les ha otorgado pero no. Un bailarín debe bailar y un diseñador de moda debe hacer ropa." Así de tajante se muestra el diseñador israelí cuando se le pregunta por las cada vez más frecuentes incursiones de artistas en el mundo de la moda y sus continuas colaboraciones con grandes cadenas de moda. A este respecto Elbaz lo tiene claro: "No me planteo ninguna colaboración con una empresa de moda rápida, al menos no por ahora".
La irrupción de las nuevas tecnologías en el planeta moda también tiene su réplica por parte de Elbaz: "Adoro a los bloggers, su inexperiencia y la rapidez de reacción que tienen los dotan de la incorrección política que tanta falta hace" y respecto a su nula presencia en Twitter o Facebook el israelí lo tiene claro: "Las nuevas tecnologías son buenas al igual que lo es American Idol, pero yo no necesito correr para convertirme en algo".