Cibeles, la pasarela de España, celebra su 53 convocatoria, hecho singular en este país nuestro donde llegar a la veteranía parece más un rémora que una virtud.
En fin, vayamos del corazón a los asuntos, el primero en saltar al ruedo fue el más veterano que queda en activo, Jesús del Pozo, quien demostró que tiene cuerda para rato: su colección fue un homenaje a la costura de los tiempos gloriosos, cuando en España la elegancia era patrimonio de unos pocos... ¡Enhorabuena Maestro!
Roberto Verino (listo industrial gallego) ha encargado desde siempre a un estilista su colección de pasarela, que nada tiene que ver con la que luego se distribuye en sus tiendas. Esta vez el estilista elegido no fue una buena elección -o es que a Verino se le fue la olla ;)
Con Juan Duyos, la pasarela dio un giro de 180 grados y la creatividad se hizo patente, como también el recuerdo (a manera de homenaje) a la Couture y a grandes nombres como Courreges.
Modesto Lomba (Devota & Lomba) no sabemos muy bien lo que pretende en sus propuestas cibelinas: comienza con una propuesta hasta dijéramos bella, para continuar con temas de fin de carrera de diseño. ¡Ay Modesto! tú siempre pretendiendo ser eternamente joven. Por cierto, no es de recibo sacar en pasarela a nuestro admirado amigo Jon Kortajarena ¡feo que te kagas! ;)
Angel Shlesser es un depurado profesional cuyas colecciones de mujer presentan siempre reminiscencias masculinas e incluyen los mejores pantalones y abrigos vistos en Cibeles, eso sí, carentes de todo riesgo.
El afrancesado Lemoniez nos presentó a sus señoras siempre correctas y eternamente lánguidas, como aquellas que aún reposan en vacances en el Hotel Palais de Biarritz o en el Carlton de su ciudad natal... ser de Donosti marca, lo sabemos, pero debería ser, a la vez, una condición idónea para ser un poquito más atrevido dentro del buen gusto.