Si la moda fuese una religión Paris sería Tierra Santa y Nueva York la Santa Sede. En este altar de la moda dónde sus catedrales rascan el cielo, diseñadores locales e internacionales buscan consagrarse y mostrar al mundo su producto. Muchos han peregrinado a esta meca en busca de la gloria, algunos latinos como San Oscar y Santa Carolina han logrado imponer sus propios altares. Ahora es el turno de los argentinos para que atraigan adoradores en esta capital de la moda que, a veces, es muy cruel pero que en otras eleva a sus preferidos a los niveles más altos del nirvana.
Este año el grupo de argentinos en busca de esa añorada consagración incluye algunos de los nombres más laureados de la industria local: Pablo Ramírez, Maria Pryor, Laura Valenzuela, Evangelina Bomparola, Marcelo Senra y La Dolfina, una marca basada en el lifestyle del polo liderada por el handicap número uno del mundo Adolfo Cambiaso.
La presentación de la moda argentina en tierras neoyorquinas tuvo a Pablo Ramírez como el portaestandarte de la industria nacional, quién presentó una colección en blanco y negro realizada con una perfección inmaculada y su recurrente leitmotif: lo sacro, siempre omnipresente.