La casa italiana inaugura el primer hotel de una futura cadena en Dubai.
Siguiendo la estela del grupo LVMH, el grupo Armani se ha lanzado al ruedo del sector hotelero: 160 habitaciones, 8 restaurantes, 3 spas y una discoteca -Armani Priveé- en ocho plantas de la torre más alta del mundo, el Burj Khalifa, en el emirato árabe de Dubai. El hotel es la punta de lanza de un gran proyecto empresarial que llevará el "Armani lifestyle" -no sabemos exactamente a que se refieren- a Milán, Egipto, Nueva York, Londres, Shangay o Marrakech.
Las puertas del hotel se abrieron este último martes y las cifras que manejaron fueron dignas de jeques en vacaciones marbellíes: 600 invitados, cena, cocktail y fiesta en las ocho plantas.
"Quiero que mis huéspedes se sientan cosmo en mi propia casa". Las palabras del signore Armani -que por cierto, ya ha cumplido los 75 años y no tiene ninguna intención de retirarse- no tienen desperdicio. Le deseamos lo mejor, aunque, visto lo visto, no creemos que le haga mucha falta. De todas formas, mucha suerte.