La iniciativa sigue los pasos de Ferragamo, Versace, Missoni y Armani.
La primera tienda Louis Vuitton fue inaugurada en París en 1854, por entonces se dedicaban a diseñar equipaje para transportar todo tipo de objetos inimaginables. El gran salto lo dio Bernard Arnault en 1997 al encargar al irreverente Marc Jacobs la primera colección de pret a porter para la firma. Sería él el culpable de modernizar a la casa del monogram con colaboraciones artísticas de la talla de Stephen Sprouse o Takashi Murakami.
En tiempos de crisis todo vale para el primer grupo empresarial dedicado al lujo y ahora se atreven a adentrarse en el sector de la hostelería. Se trata de difundir la marca Cheval Blanc, el concepto introducido en la estación de esquí de Courchevel que eleva el lujo a la enésima potencia.
En Omán y en Egipto abrirán sus puertas en 2012 dos hoteles auspiciados por el nombre de una de las firmas más importantes del mundo. No podía ser de otra forma ni en otro lugar, en Oriente Próximo y utilizando sus espacios como lanzadera de venta para los míticos productos Vuitton.
Estos días el grupo aparece en las secciones de economía de los periódicos pues han logrado subir un 1.46% en bolsa. Quizá tengan razón cuando continúan vanagloriandose de no hacer rebajas nunca pues así los clientes mantienen la percepción de valor respecto a los productos. Tendrá que ver con aquello del lujo...