El reto al que Sarah Burton ha sido sometida después de la muerte de su maestro, Alexander McQueen, ha tenido resultado positivo en la primera ronda.
El 5 de Octubre fue presentada, en el Palacio de Tokio parisino, la primera colección a cargo de Burton de la firma del desaparecido Lee. La buena acogida ha venido no sólo por el hecho de respetar la esencia de la marca en casi la totalidad de las creaciones, sino por su aportación de una visión más positiva y femenina a lo que parece ser una esperanzadora nueva era de la firma.
Enmarcadas en un universo bucólico, con maquillaje simple pero un trabajo de peluquería entramada impresionante, las modelos fueron portadoras del sello McQueen lanzado a una esfera más optimista de lo que se está acostumbrados. Aunque algunas prendas poseen formas con claras referencias a colecciones pasadas, se trató de una presentación de lo más variada.
Oscuros looks nocturnos con pinceladas venidas del campo, chaquetas y vestidos armados con estampados caleidoscópicos, prendas con patrones indefinibles decorados con mariposas, espigas y plumas naturales son los grandes protagonistas de la propuesta de Sarah Burton, que complementa con un calzado más acorde que nunca.
Escultura o zapato, estampado o aplicación... el confuso, eterno e infinito contraste que siempre ha caracterizado la obra del diseñador británico está presente en esta nueva colección, dónde la nueva directora de la firma ha volcado con éxito una historia romántica a la par que estridente sobre una mujer medieval lanzada al futuro que esperamos ver con distintos cuerpos y rostros durante los próximos meses.