Con Ion Fiz dio comienzo la tercera jornada de Cibeles con una propuesta con guiños constantes hacia Colombia y Brasil.
Parece ser que el mercado latinoamericano es el más anhelado por los diseñadores españoles después de muchos años mirándolo por encima del hombro.
Maya Hansen, diseñadora de corsés, nos presentó una colección propia de sexshops con una puesta en escena nada acertada y poco sutil. A nuestro juicio debiera haber mezclado (por ejemplo) un vaquero con un corsé y no sólo corsés en pasarela...en fin. Lady Gaga es clienta suya, con ello está dicho todo.
Los diseñadores vasco-catalanes Ailanto nos alegraron la mañana con una propuesta plena de buen gusto y de feminidad, además de muy vendible, cosa vital en los tiempos que corremos. Una sugerencia: ¿por qué no desarrollan una línea de baño?
Ay! Lemoniez. Quién te ha visto y quién te ve. ¿Cómo se puede ser de Donosti y presentar una propuesta carente de buen gusto? Fernando Lemoniez, desde siempre, nos presentó colecciones elegantes, sobrias y costureras, pero lo visto hoy se desvió, para mal, de esas premisas. Tampoco su calzado, para Fosco, fue muy diferente.
AA de Amaya Arzuaga resultó refrescante en un día un poco soporífero: la segunda línea de la diseñadora burgalesa estuvo llena de carisma y de seducción. Colección destinada a chicas de su tiempo y destinada a tener una muy buena respuesta comercial.
Juanjo Oliva nos deleitó con una corta propuesta plena de glamour y de encanto, sin duda, una de las mejores colecciones de Cibeles, donde a veces se olvida que el oficio está en manos de unos pocos. Volver a ver en pasarela a Nieves Álvarez fue la mejor tarjeta de presentación y un gran acierto.
Y la colección de la carismática Ana Locking fue el broche final de esta jornada. La diseñadora madrileña homenajeó a David Lynch y nos recordó su pasión por el mestizaje entre la moda y el arte. Desde sus comienzos la estética y la cultura contemporánea fueron de la mano y sus desfiles siempre han aportado algo más que moda.