Juan Antonio Ceba intenta con ahínco consolidar un grupo musical del que sus bajistas huyen despavoridos, razón por la cual ni el grupo musical ni él mismo como consolidador de grupos musicales llegan jamás a consolidarse. Sin embargo, atesora valiosa información sobre la emergencia y el ocaso de nombres, movimientos y estilos musicales de las últimas décadas. Completa el cuadro clínico su trabajo de arquitecto, gracias al cual se mueve entre la geometría de lo indeterminado y la espacialidad del ruido, entre la composición de volúmenes y la edificación de melodías imposibles.