Me gusta creer en el arte como aquello que pueda expresar lo que siento o admiro. Comunicar puede tener 100.000 vertientes; al igual que la moda, que pasa rápidamente del arte al negocio. Amaya Arzuaga, Cristóbal Balenciaga o Martin Margiela nunca se plantearon su mundo y sus inspiraciones desde otro objetivo que no fuera crear. Mi intención, desde que recuerdo, es aferrarme a la posibilidad de que aún se puede informar de forma enriquecedora y apasionante sobre el arte del diseño.