El V&A Museum de Londres dedica una retrospectiva al vestuario de la actriz que se convirtió en princesa.
Probablemente la última gran princesa que recordemos sea Diana de Gales a la que el destino fatal se le cruzó una noche de verano en el Pont de l'Alma en París. Si nos remontamos unos años más atrás era Grace Kelly la que reinaba mucho más allá de la coqueta Mónaco, el mundo le perteneció después de haber protagonizado películas de Hitchcock y, de nuevo, moriría en un accidente de tráfico acompañada de Estefanía de Mónaco. Su hija pequeña se atrevió a ser editora invitada de Vogue París en diciembre de 2008, pero no se discute que la digna heredera de su madre es Carolina.
El Victoria & Albert Museum de Londres dedicará una muestra al guardarropa de la actriz que fue digna de inspirar el mítico 'Kelly' de Hermes. A partir del próximo 17 de abril y hasta finales de septiembre se exhibirán modelos de Dior, Balenciaga, Givenchy e Yves Saint Laurent siendo parada obligatoria el vestido que lució en 1954 al recoger su Óscar por 'La angustia de vivir', figurilla que también se exhibirá. Considerada la actriz más hermosa del mundo por detrás de Audrey Hepburn y Angelina Jolie, la americana está de actualidad y protagonizará también la portada del Vanity Fair América en el mes de mayo.
Resulta hermoso cuando las princesas dejan de poblar los cuentos y las monarquías anquilosadas para trascender a los habitantes del mundo, pero ahora que las princesas son negras como Tiana o divorciadas como Letizia se clama al cielo para pedir que llegue una con el mismo carisma que Lady Di o Grace. Evidentemente la raza o el estado civil es indiferente, pero no se acepta que no seduzcan como ellas lo hicieron. Las princesas tienen que brillar, eso es indiscutible.