Lleva desfilando en Nueva York nada menos que 15 años con sus 29 temporadas -descontando una en la que tuvo que desfilar en Londres por el fatídico 11-S- y eso es un logro que muy pocos españoles han conseguido. Porque la Gran Manzana es una plataforma global de la industria pero también el lugar concreto donde nació la tendencia del minimalismo, un concepto que chirría tratándose de Custo Barcelona. El desfile de su nueva colección ha llevado un ritmo infernal, con la música dance de Javier Peral dando caña y los modelos pasando la ropa a toda pastilla.
Sus diseños modernos fusionan no sólo colores sino también materiales: la próxima temporada primavera-verano de Custo viene más elaborada que nunca y el patchwork -elaborada técnica de juntar retales de diferentes tejidos- reina en escena junto a vestidos muy femeninos, atrevidos y pizpiretos. Sus propuestas sorprenden: muestra fibras de papel reciclado, de maíz y hasta de bambú, que es lo último. Porque la moda para él es esto, aplicar elementos acorde al momento y al mundo. Apela al cambio climático -para eso es embajador de The Climate Project Spain- y a las emociones, juega con el grafismo y defiende la comodidad.
Para apreciar sus vestidos de nylon confeccionados en tres dimensiones se ofrecían gafas al público asistente al desfile, aunque era tal la fuerza visual de sus estampados que no hicieron falta. Una vez más el maquillaje corrió a cargo de la firma Maybelline, que desde hace cinco temporadas consigue con sus tonos una simbiosis perfecta con el estilo desenfadado de Custo.
Jesús María Montes-Fernández