La mecenas de la moda hace la puja más alta.
Daphne Guinness, socialité de edad indeterminada y loca por las compras, ha adquirido en subasta el ropero de Isabella Blow. Pero no una ni dos prendas, sino toda la ropa que la excéntrica cronista de moda llevó hasta que decidió terminar con su vida. Para Guinness las prendas son un legado que no debe separarse, su ADN, deben funcionar como un todo y deberían conservarse como un monumento.
Razón no le falta pues Blow siempre fue la primera en adoptar modas y a diseñadores noveles que después supusieron auténticos booms en la industria del textil como es el caso del también desaparecido Alexander McQueen.
Daphne Guinness es una adineradísima mujer con un pasado que la relaciona con Andy Warhol y demás farándula neoyorquina pues pasó su primera juventud en la ciudad de los rascacielos. Se casó siendo una niña con uno de los descendientes directos del armador griego Stavros Niarchos del que consiguió una jugosa cantidad de libras después de su divorcio y desde entonces ha consagrado su vida a su gran pasión, la moda. Es miembro de ese selecto club que compra y además se pone vestidos de Alta Costura. Ha declarado en más de una ocasión que su colección de vestidos es una extensión de su colección de arte. Su característico pelo bicolor ocupa primera fila en los desfiles más importantes y en la última década ha colaborado con prestigiosas publicaciones como estilista o cronista, ha desfilado para Giles y ha sido portada de Vogue Italia. Como culmen a ese ansia de popularidad que muy pocas consiguen, ha aparecido en el último videoclip del rapero Kid Cudi.
Isabella Blow falleció en mayo de 2007. Entre los descubrimientos a lo largo de su carrera destacan el de Philip Treacy y las modelos Sophie Dahl o Stella Tennant. Las piezas únicas e imposibles de su armario descansan ahora quizá en las mejores manos que podían.