Chanel presenta en forma de cortometraje su próxima colección crucero.
Hola, me llamo Gabriel Bonheur Coco Chanel, os escribo desde el cielo, y como todos los que vais a leer esto sabéis que soy una revolucionaria diseñadora de moda, y digo soy, porque a Dios lo visto yo.
También sabéis que al mando de mi casa, si, mi casa, está Karl Lagerfeld. He de dejar claro, que le admiro, de hecho, creo que es el mayor genio existente -generalizando- tras Andy Warhol, pero como todo caduca en esta vida, a él le ha llegado la hora de poner los pliegues al sol y regodearse con lo grande que ha sido en esta vida. Y es que estoy enfadada porque lo de Saint Tropez ya me ha superado. Me hizo gracia lo de la petanca. Vale, ponla de moda, que chic será jugar con unas bolas de Chanel. Pero al ver el trailer de lo que se supone es un corto de una casa como la mía, rogué a Dios: "O me dejas bajar a la tierra, o le hago un traje a Lucifer".
Pero nada, nada de nada. En fin, que casi me mandan al infierno de mal decir sin parangón, lo que esta segunda vida me ha obligado a ver. Esto, al ver la colección, porque cuando llego el momento de ver la "la obra de arte", de mi, insisto, admirado Karl, no me morí del susto, básicamente, porque ya estoy muerta. Y lo llego a comprender, porque cuando eres el kaiser, haces lo que te viene en gana, sin miedo a nada. Unas modelos arrítmicas, dale, un chabacano Baptiste, don, y quien mejor que él para acabarlo, dale. Yo al cielo de Saint Tropez no vuelvo de la vergüenza.
Las modelos a modelar y los diseñadores a diseñar, que visto lo visto, ya bastante les cuesta.
Desde el cielo y con amor,
Coco