Rememorando a Mademoisselle.
Ahí están ellos, dos viejos amigos casualmente se encuentran bebiendo champán y fumando exhaustivamente durante un duro y frío invierno de 1946 en Saint Moritz, Suiza. Exiliados voluntariamente, y sin nada mejor que hacer empiezan a confesarse de manera descontrolada, rememorando viejas batallas del pasado que compartieron juntos.
Esa es la imagen que podríamos tener en mente cuando empezamos a leer El aire de Chanel, ese mítico libro de Paul Morand dedicada a su amiga Coco en el que recoge sus recuerdos, perfectamente anotados al llegar éste a su habitación.
El libro aparecido en 1976, siendo el último de los libros de Morand, ofrece un retrato descarnado de la modista, escrito en primera persona y en forma de monólogo, mostrando sin ningún tipo de pudor una mujer furiosamente multiforme y de libre espíritu.
Además de poder adentrarnos en algunas de sus más íntimos pensamientos, o sus encuentros casuales con Jean Cocteau, Pablo Picasso o el matrimonio Sert es. sin duda alguna, toda una recomendación para lograr a entender lo que esta mujer supuso, supone y seguirá suponiendo.