¿Qué sería de nosotros sin el Barça?
Ya sé que esta pregunta resulta sorprendente en un medio que no sea deportivo, y menos en los nuestros, que están destinados a un tema tan aparantemente frívolo como es la Moda. Me explicaré...
¡El Barça es más que un club! Eso lo saben hasta en la Conchinchina. Lo que es nuevo, sorprendente y alentador es ver y observar como un equipo de fútbol se transforma en un ballet de jóvenes dioses, que encima no están endiosados y que luchan por un bien común: el Barça de sus amores. Y, ¿saben? En este mundo nuestro donde lo que cuenta es el dinero rápido, el ego y el ser famoso, la humildad de estos jóvenes es un bello ejemplo para las nuevas generaciones, ya que muchas de ellas están mas acordes a otro patrón más cercano al del "pavo real", optando descaradamente por oropeles varios.
Reconozco que no soy muy amante del futbol; habré estado en un estadio un par de veces. Pero verlo por la televisión... El bello espectáculo que realizan estos atletas está mas cerca del arte que del deporte. Y por si esto no fuera poco, saber que estos chicos son amigos y compañeros desde muy jóvenes acrecienta mucho más el valor intangible e impagable de este equipo. Y si además añadimos que este colectivo está dirigido con sabia psicología por otro deportista -culto, ético y estético- que empezó donde sus pupilos, este fenómeno se convierte en un caso muy especial y único, el cual es ya una exclamación global de admiración, y desde ya lo es también de estudio: el de cómo se puede llegar a lo sublime sin tirar de chequera, en un mundo donde se cree que todo se compra con dinero.
En este país nuestro llamado España, las formas y maneras del Barça deberían ser un referente para las nuevas generaciones, las cuales están equivocadamente convencidas de que el tesón, el esfuerzo desde muy joven, la humildad, el amor por su oficio y la vocación por la excelencia (hoy en día) no genera réditos. Piensan que todo ello es cosa de tiempos pasados, y en muchos casos su lema es: "¡Hoy mejor que mañana!". Y, ¿saben? La juventud, por sí sola, no es sinónimo de talento, además de ser la única "enfermedad" que la cura el tiempo.
¡Ave Barça! Los que nos emocionamos con vos, te saludamos!