Rizar el rizo a la británica: otra buena noticia para la primavera que comienza.
Hoy en día si eres deportista de élite serás considerado icono de belleza y estilo. Irás vestido por las mejores marcas, que se pelearán por ataviarte hasta el punto de regalarte unos pendientes de 20 quilates con la condición de que te los pongas para tus torneos –pero no para ir a tomar café con tus amigas–. Incluso, y si te lo montas bien, te asesorarán y te harán creer que de la noche a la mañana te has convertido en diseñador.
La lista es interminable, y aunque el gusto por estos deportistas de una salud extremadamente atractiva sufre su apogeo desde mitades de los noventa, el movimiento sport-design data de antes. Y aquí es donde entra el nombre y hombre de Fred Perry, un campeón del mundo de tenis que no dispuesto a perder la popularidad tras su retirada decidió fundar la marca que hoy lleva su nombre. Desde entonces y hasta hoy, su símbolo es una corona de laurel que dejó de representar el torneo de Wimbledon para significar una de las marcas más fructíferas y rentables de la industria británica.
Y es que Fred Perry es noticia. Está más británico que nunca –que ya es mucho pero nunca suficiente–, y ha hecho el amor con Liberty para dar a luz su nueva colección, Blank Canvas. En ella se fusionan los modelos originales de la firma con los estampados típicos de Liberty, escondidos en cuellos y forros, e incluso dibujando las prendas por completo. Sigue por tanto con su lista de colaboraciones, en las que ha encargado a diseñadores establecidos de Inglaterra que reinterpreten los clásicos de la firma desde un modo personal y sin ningún tipo de exigencia de guión, concibiendo asíuna inmejorable plataforma de apoyo para los seleccionados. Veremos qué nos depara la firma de Mr. Perry.