Jean Charles Niel lleva toda su vida dedicado a la perfumería. Ha mezclado en sus fragancias experiencias vividas en el pasado en Brasil, París o Nueva York y actualmente en Grasse.
Es el padre olfativo de creaciones como GFF de Gianfranco Ferre, Red de Giorgio Beverly Hills, Bleu Intense de Ebel o Magie Noire de Lancôme, entre otras. Se declara un apasionado de la automoción y la gastronomía, y su sentido del humor queda patente en las clases que imparte en el Grasse Institute of Perfumery (GIP), en las que combina lecciones magistrales de creatividad con un punto de vista actual y un sutil aroma de ironía. Teniendo en mente al mercado español, Jean Charles llega a CentroModaOnline dispuesto a realizar un análisis del apasionante mundo de la perfumería con su arma más letal: la nariz.
(CentroModaOnline): En una ocasión Victoria Beckham, haciendo gala de su simpatía, manifestó que España olía a ajo. Ya que usted es un experto y que ha desarrollado su creatividad para varias firmas españolas, ¿nos confiesa a qué huele nuestro país?
(Jean Charles Niel): España es tierra de contrastes. Para mí el litoral español desprende el sensual aroma de la arena calentada al sol refrescada por una brisa marina con reminiscencias de flor de azahar. Por el contrario, a medida que nos adentramos en el interior del país apreciamos la nota ámbar del Lábdanum, la lavanda silvestre y la piedra húmeda inspirando una sensación de tradición y costumbres.
(CMO): Somos un país productor de un elevado número de materias primas para la industria de la perfumería, pero a diferencia de Francia el negocio del perfume sigue siendo secundario. ¿Qué visión tiene de nuestro mercado y qué nos propone para potenciarlo?
(JC.N): El mercado español está dominado por dos empresas como son Puig - multinacional con una filosofía totalmente empresarial - y Loewe - máximo exponente de lujo y tradición. No obstante, pequeñas firmas como Adolfo Dominguez, Roberto Verino o Jesús del Pozo, entre otras, se diferencian del resto con un posicionamiento niche, aunque, bajo mi punto de vista, deberían invertir en el sector de la perfumería cosmética para potenciar sus posibilidades.
(CMO): Nos ha hablado de posicionamiento niche, cuéntenos de qué se trata este estilo de perfumería.
(JC.N): La perfumería niche se puede definir como la perfumería del arte por el arte, en la que el diseñador plantea una declaración de intenciones y pretende obtener su credibilidad a partir de la calidad del trabajo, dejando en un segundo plano las inversiones masivas de marketing. Un ejemplo de este saber hacer son las propuestas de la firma Comme des Garçons.
(CMO): De algún modo nos da entender que al igual que el mundo de la moda, la tendencia en perfumería evoluciona hacia la adquisición de piezas únicas capaces de diferenciar la personalidad de uno mismo. ¿Para usted es ese el futuro de la industria?
(JC.N) Por un lado la perfumería de lujo sigue evolucionando como sinónimo de status, no obstante, cada vez hay más adeptos a las fragancias que sobresalen de lo común como las presentadas por L'Artisan Parfumeur, Annick Goutal o Serge Lutens. Aunque si me preguntáis por una visión de futuro me atrevería a plantear, entre otros, el tema de la perfumería ecológica.
(CMO): En sus inicios como perfumista seguían latentes los espíritus de los grandes como Coco Chanel, Christian Dior y Cristobal Balenciaga. ¿Qué recuerda de la perfumería "a la antigua usanza" que involucraba personalmente a los diseñadores en el proceso creativo?
(JC.N) Básicamente la perfumería moderna se caracteriza por la limitación en el uso de materias primas naturales, el desmedido incremento de lanzamientos anuales por parte de las firmas y el riguroso examen toxicológico que debe pasar cada fragancia. Actualmente, el diseñador creativo de la firma que lanza el perfume valida una, de las dos o tres propuestas, presentadas por el departamento de marketing cuando, anteriormente, desarrollaban un papel fundamental en el proceso creativo del producto y eran responsables directos del éxito de la creación.
(CMO): Cuando un perfume se convierte en un clásico todo el mundo recuerda la firma que lo lanzó y su campaña publicitaria pero nadie conoce el nombre del perfumista que lo creó. ¿Nos confesaría cuál es su clásico predilecto y, por dar ejemplo, el nombre del maestro creador?
(JC.N): Sin duda alguna me decanto por Aromatics Elixir de Clinique. Diseñado en 1971 por Bernard Chant es una creación que combina sensualidad, romanticismo, carácter y difusión, siendo persuasivo sin llegar a ser invasivo.
(CMO): Para acabar, ¿qué es lo mejor y lo peor de ser un perfumista de renombre?
(JC.N): Nunca he querido considerarme como un perfumista de renombre. Adoro lo que hago y para mí la mayor satisfacción es ver lanzar al mercado cada una de mis creaciones, el resto es irrelevante.
Jordi Armengol