Pocos podían presagiar a finales de los 90 que aquel jovencito belga llegaría a hacer reinar el minimalismo en la casa Dior. Aleccionado como asistente bajo la atenta mirada de un ya conocido Hedi Slimane en Yves Saint Laurent y posteriormente en Dior, Kris Van Assche pronto demostró sus aptitudes revolucionarias, fiel a la pura esencia de la maison francesa.
Una mirada a su colección para esta primavera de 2011 confirma que ese espíritu minimalista se ha convertido en su seña de identidad. Bajo el título 'Lessness' ('Impotencia'), sus diseños prescinden de cualquier complicación para apostar por una belleza simple llena de poesía, movimiento y emoción.
Las siluetas flotan o se ciñen en un lujo informal plasmado en camisolas que fluyen a ras del cuerpo y pierden sus mangas, bolsillos patch, charreteras, ribetes que flotan y hacen contraste entre los forros, cuellos o solapas finamente estructurados y un calzado (a destacar las sandalias gladiador 2.0) perfectamente equilibrado con el conjunto.
Durante los últimos tiempos, Van Assche ha hecho posible que entendamos la elegancia Dior desde su concepto de nitidez y minimalismo. Su constante evolución se plasma en puestas en escena que constituyen declaraciones oníricas de la quintaesencia de su estilo. ¿Cómo podríamos olvidar de otra manera aquella orquesta clásica en vivo que acompañó su colección 'Lumière du Nord' (f/w 08-09), los floridos Jardines del Observatorio que enmarcaron su colección 'Blow' (s/s 2009) o el diáfano Halle Freyssnet en el que nos encontramos con esta primavera dominada por la monocromía en negro, blanco, gris hielo o beige?