Una semana después de que en Madrid se clausurara la denominada por algunos medios, "Fiesta de la Moda", el asunto, ahí fuera, más que festivo, es funerario.
Hace poco menos de un mes, nos levantabamos de la cama con la noticia sobre la suspensión de pagos de la empresa Volvoreta, perteneciente a la diseñadora Kina Fernández. Dos millones de euros de deudas. 600.000 euros de pérdidas el año pasado. Una reestructuración de plantilla. Un desastre. De hecho, la magnitud ha sido tal que, pese a que los comunicados oficiales decían lo contrario, se suspendió su desfile en Cibeles Madrid Fashion Week.
Adolfo Domínguez, que hasta ahora encabezaba un imperio económicamente sólido, empieza a tambalear y en un súbito ataque de cólera hace unas semanas, en una reunión de empresarios gallegos, arremetió contra el gobierno, la crisis y lo que ha denominado "un país de pícaros". Avisamos, por la boca muere el pez, y en tiempos de inestabilidad, más vale calma que rabia.
Incluso los números del señor Amancio Ortega, jefe y señor del imperio Inditex, se han visto afectados por la crisis de consumo. Con él tampoco nos vamos a poner melodramáticos. A pesar de no haber mejorado las cifras del año anterior, Inditex continua siendo la gallina de los huevos de oro.
El último en ser noticia ha sido Burberry. La empresa (perteneciente al grupo de lujo BRBY.L) ha anunciado el cese de sus operacions de producción y diseño en exclusiva para el mercado español, ya que la actual situación de consumo no rentabiliza sus operaciones.
El recorte supondría el cierre de su central en Barcelona y la pérdida de unos 300 puestos de trabajo a partir de la próxima temporada de otoño/invierno.
Si los grandes, los que tienen el apoyo, los medios y la industria, están sufriendo, con más o menos severidad los estragos de esta crisis, no podemos dejar de pensar como lo estarán pasando los pequeños.
En Centromoda queremos alzar la voz a todos esos diseñadores alternativos, jovenes promesas, pequeñas empresas, talleres artesanos, modistas, costureras, patronistas e hiladoras. En fin, a todos aquellos que hacen que la moda sea alma, y no números.
A todos, nuestro más sincero apoyo.