Givenchy relanza su sombra de ojos más conocida.
Aunque la línea de maquillaje ya existía antes de que Ricardo Tisci llegase a la firma hay que reconocer que Givenchy, en general, es mucho más interesante desde entonces. La firma se hizo muy popular en los años 50 porque Hubert ,su fundador y discípulo de Balenciaga, tuvo un gran éxito en Estados Unidos vistiendo a Jackie Kennedy y sobretodo -dentro y fuera de la pantalla- a Audrey Hepburn.
Los tiempos modernos no le habían sentado muy bien a la firma. A pesar de los constantes cambios de dirección artística -Galliano y Mcqueen, entre otros- no acababan de dar con la clave para crear una mujer Givenchy actual. El secreto lo trajo Tisci, creando una mujer sofisticadamente agresiva y renovando por completo el disperso imaginario de la casa. Su mano se ha notado también en las líneas de perfumería, cosmética y maquillaje. Una gran división, que tiene, ni más ni menos, una cartera de más de 25 fragancias a la venta.
El negro -color omnipresente en la casa- inspira desde los productos de costura hasta las líneas de maquillaje. Esta línea reformula ahora Le Prisme Yeux Mono, uno de sus mayores éxitos y uno de sus productos más originales. Una sombra de ojos que tiene un tono único pero que se presenta en cuatro texturas y acabados claramente diferenciados, de forma que pueden desplegarse en el párpado al mismo tiempo, consiguiendo una mirada muy rica en matices, volumen y profundidad.
Desde el pigmento en toda su intensidad mate hasta el brillo más centelleante, pasando por un efecto aterciopelado y otro nacarado. Los efectos pueden combinarse a voluntad y están disponibles en 16 tonos. Y siempre, claro está, en el moderno y práctico estuche con el logo de las cuatro G.