Fotos: Javier Tomás-Biosca
El concepto de la Navidad con el que crecimos se desvanece ante el resplandor de un mercado que ciega todos los valores clásicos, activa nuestro instinto consumista y nos arrastra hacia el deseo incontrolable de poseer los objetos más preciados. El concepto del lujo adquiere en estas fechas su máxima expresión y los escaparates de las firmas que lo representan se visten para la ocasión con infinidad de luces y motivos navideños que emborrachan nuestros sentidos.
Recorremos el barrio de Salamanca de Madrid, recientemente animado por la reforma de la calle de Serrano, emblema del comercio más distinguido de la capital. Espiando los escaparates más excesivos del año, contemplamos las recreaciones del espíritu navideño escogidas por las tiendas de moda y joyería más exclusivas. Dolce & Gabbana recrea con espectacular derroche de detalles una cena de nochevieja para dos; Hermès sorprende con tubos de neón en colores estridentes; Chanel posa una delicada muñeca sobre el hombre deuna de las maniquíes; Cartier reina en su esquinazo con una decoración muy elegante y tradicional que no nos cansamos de admirar.
Loewe muda sus cajas de regalo en divertidos robots; Prada enmarca una selección de sus mejores artículos al más puro estilo rococó; otros emplean los consabidos recursos coloristas. Armani y Delitto e Castigo coinciden en exhibir en sus escaparates vestidos de fiesta en vibrante color rojo, tendencia absoluta para despedir el 2010.
"Demasía en el adorno, en la pompa y en el regalo": Hasta la propia definición de la palabra 'lujo' parece contemplar ya el derroche de estas fechas.