SOY BLOGGERA

Cuando CentroModa me propuso este blog no me pareció mala idea. Pero ahora que me he puesto frente al ordenador me ha entrado un miedo escénico terrible. Hay una vocecilla interna que no deja de repetirme que voy a hacer el ridículo. Entonces llamé a mi amigo Agustín, más acostumbrado que yo a esto de escribir en Internet y le dije: “Dimito, esto no es lo mío”. Y el me aclaró, primero, que sólo se puede dimitir si has empezado atrabajar (que no era mi caso), y segundo, que no tenía muy claro qué era “lo mío”, que no me conocía ninguna habilidad laboral concreta que pudiera llamarse “lo mio”. Que ir a fiestas de presentación, visitar showrooms, asistir a desfiles, etc… no era realmente un talento, sino un pasar el rato. Que eso se convierte en una profesión seria cuando eres capaz de trasladar esas presentaciones, desfiles y visitas varias a diseñadores y showrooms se transforman en contenidos que pueden ser amenos o útiles a los lectores. Que mientras no se demostrara lo contrario yo sólo sabía perder el tiempo.

 

Me quedé helada. A veces que es tan hiriente que te dan ganas de sacarle el hígado con la lima de uñas. Pero estoy segura que es simplemente psicología inversa para que reaccione y me ponga a trabajar en serio. No creo que sea odio y resentimiento porque él se pasa todo el día tecleando frente al ordenador y evita “lo superfluo de la moda” (como él lo llama) para ser más productivo. Nada de fiestas, viajes, salidas nocturnas… excepto las justas, necesarias y útiles. ¡Eso no es vida!

 

Creo que visitaré hoy algún showroom… y después me enfrentaré a la pantalla en blanco de mi portatil (¡Ay, que no tengo! ¡Ni ordenador de sobremesa! ¡Ni conexión a internet! ¡Ni dinero para pagar la ADSL!)… Lo dicho una bloggera ejemplar. Pasaré primero por una tienda de ordenadores.

 

Vuelve Fashion Fiction

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La moda es cada vez una cuestión de opinión. Y NewsFashionWeek ha fichado a uno de sus personajes más populares para que se haga cargo de un blog que nos descubra la vida de un fashion insider. Fue la protagonista del serial Fashion Fiction. Ahora Belén Rincón nos descubrirá su diario personal en forma de blog en exclusiva para NFW.

Quizás no sea Suzy Menkes, con la que comparte un poquito de sobrepeso. Quizás no sea Anna Wintour, con la que comparte mala leche. Quizás no sea Nati Abascal, con la que comparte ese especial sentido del “pasarlo bien”… Pero ella es Belén Rincón

¿Te la vas a perder?

 

Agustín Velasco presenta a Belén Rincón

Yo conocí a  Belén allá por 1995 (más o menos) en Nueva York. Ella vivía en una especia de pseudo comuna de hispanohablantes en TriBeCa, en un apartamento que una agencia había cedido a dos modelos, una española y otra mexicana. Como ambas tenían novios riquísimos en Park Avenue no se molestaron en comunicar a su agencia que se iban a casa de sus novios y empezaron a dejar que amigos, compatriotas y todo tipo de indigentes creativos se hicieran un hueco gratis allí. Belén era una de ellas. Trabajaba de asistente de algo en Conde Nast (también era una especie de ocupa laboral, sin contrato, sin sueldo… simplemente quería estar donde estaba la acción) y se alimentaba a base de ágapes a los que no asistían las editoras principales.

Años más tarde nos reencontramos en Madrid y empezamos a compartir piso… bueno, quiero decir que se metió en mi piso y me pagaba algo de vez en cuando a cambio de gorronearme la nevera. Nuestra carrera fue paralela, crecimos juntos, y mientras yo me decanté por la faceta de redactor, ella se centró en el mundo del estilismo.

Belén es tierna, inoportuna, desastrosa, inocentona, con ínfulas de femme fatale, rencorosa, creativa, flojilla, bebedora y potadora, y tiene mucha fuerza… me lo demostró el día que descubrió que yo leía su diario y lo publicaba por entregas en www.newsfashionweek.com.

Lo último que sabía de ella era que se había ido a Londres con su maravilloso noviete y había abandonado la moda, como quien abandona una actividad de mal vivir. Pero el otro día me la encontré en la calle San Bernardo, sentada en la acera. Por un momento pensé que estaba oliendo el zapato que tenía en la mano (no me extrañó en absoluto, Belén hace cosas muy raras) pero después me di cuenta que estaba comprobando qué arruga del zapato le había hecho una herida en el pie derecho.

Me contó que estaba buscando curro, que estaba empezando desde cero, así que le dije que preguntaría a mi jefe, Pepe Reblet, si la podíamos contratar como bloggera, una cosa muy en boga hoy por hoy. Pepe dijo que sí y yo espero que esto no se convierta en la principal razón por la que me tenga que ir de CentroModa. Porque Belén es muy buena chica, pero un tanto… cansina.

 

Capítulo 35: EL REENCUENTRO 1ª parte de 3.

35.jpgBelén se encuentra en la mayor encrucijada que se le ha presentado en su vida. Y yo me estoy viendo buscando otro compañero de piso que me ayude a pagar la renta. Por otro lado, se me va a acabar el chollo de transcribir el diario de Belén. ¡Que jodida está la cosa!

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http://www.centromodaonline.com/nfw/fashion_fiction/capitulo35/index.php

 

Capítulo 34: Mi semana en busca de un hombre

Belén está obsesionada con tener pareja. Ahora que Pity ha dejado la moda, ella también ha entrado en crisis. Se le ha metido en la cabeza que necesita más tiempo para si misma y para escribir un libro. ¡Un libro! ¡Pero si me manda por e-mail sus artículos antes de publicarlos para que le corrija las faltas de ortografía (u ‘hortografía’, como ella escribiría). Y además esa manía de ir al psicólogo… ¡Pero si lo que necesita es un psiquiatra!

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Capítulo 33: Bye, Bye, Dear Pity

33.jpgTenía que pasar. Belén suele gastar muchas ‘bromas’ y algún día se la tenían que devolver. Digamos que Pity le tenía guardada la de Nueva York y se la ha cobrado por fin. Para colmo le ha entrado la neura de que quiere escribir un libro, que ella ‘también’ tiene mucho que contar, que a lo mejor se anima a publicar su diario… ¡Pues no llega tarde!

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Capítulo 32: ¿Qué soy?

Toca un ensayo existencial de Belén. A veces se abandono al desconsolado abrazo de la duda metafísica: ¿Qué es una editora de moda? ¿Para qué está en el mundo una estilista?… Y esas cosas. Vamos, que ha vuelto con la depre de visitar a sus padres. Pero es que esta chica es cómica hasta cuando le da por emular a Jean Paul Sartre.

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Capítulo 31:Belen y los niños

Belén Rincón’ e “instinto maternal’ son dos conceptos que jamás se verán articuladas en la misma frase, así que cuando me llama y me comenta que Telva le ha encargado un editorial de moda infantil no pude hacer otra cosa: Me descojoné de risa. Le dije que quería estar presente en esa sesión fotográfica pero no aceptó mi petición porque estaba cabreada con mi reacción y mi risa compulsiva.

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Capítulo 28: ¡¡Los Bomberos de Nueva York me quieren!!

Es que Belén no está en lo que debe estar. Cuando me comentó qué paso en el backstage de Custo Barcelona se me pusieron los pelos como escarpias. Un día de estos las ‘bromitas’ de mi amiga le van a traer un disgusto. Sólo en pensar que la pobre Pity podría haberse electrocutado con un cable o algo así… Bueno, a mí tampoco me cae muy bien Pity, pero de no caerme bien a querer matarla…

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Capítulo 27: Voló, llegó y se humilló.

He tenido que esperar a que Belén volviera de Nueva York para poder fisgonear en su diario. Así que he ahí la causa del retraso en la entrega de la semana. Bueno, bueno, bueno… Por lo que he podido leer por encima le ha pasado de todo, pero iré dosificando sus aventuras (y reflexiones) para que sean coherentes. Aunque ‘coherencia’ no es una palabra muy adecuada para incluirla en la misma frase en que se nombre a Belén.

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