Rick Owens ha presentado en París una colección fiel a sus oscurantistas señas de identidad. El diseñador americano opta esta vez por los aires monacales y las formas limpias vistiendo al hombre con austeras faldas hasta el suelo e incluso vestidos. Los clásicos colores Owens -negro, gris y blanco- conviven con pequeños coqueteos con el camel. El resultado es una de las colecciones menos comerciales de un diseñador que nunca ha demostrado concesiones ni remilgos estéticos y que esta vez dibuja una primavera anhelante de sombrío invierno.
Tatsuro Horikawa, diseñador de Julius, es otro experto en inyectar dramatismo a la pasarela. Su colección inspirada en la arquitectura futurista de Zaha Hadid conjuga el fetichismo en todas sus declinaciones posibles: estratégicos accesorios de cuero sobre torsos desnudos, faldas sobre pantalones y leggins en algodones de aspecto envejecido o rasgado y prendas oversize combinadas con asimetrías.
Boris Bidjan Saberi es el tercer talento de esta trinidad de diseñadores de paladar gótico presentes en la semana de la moda masculina de París. Mucho más sexy que Owens en su idea de vestir al hombre con prendas que confunden la naturaleza masculina y femenina, Saberi pone en escena prendas asimétricas y superposiciones de aspecto volátil combinadas con looks de aspecto mucho más severo. Una colección de intenso contenido y perfecta resolución estética.