La fashion week de París ha llegado a su fin. La cita más esperada, la más deseada, la que congrega a todos los que aman la moda por encima del dinero y donde todos quieren estar (bien sea por medio de segundas líneas). Corroborando el galopante pulso de este apasionante sistema, la semana ha venido cargada de sorpresas, rumores y memorables colecciones.
John Galliano ha sido despedido de Dior. Su talento indiscutible ha sido apartado de un plumazo de la capital mundial de la moda. La decisión del grupo LVMH es seguramente acertada. Quizá una suma de coincidencias ha facilitado una salida buscada, o quizá se ha tratado sólo de una solución piadosa que escoge la acusación de racismo a la de agotamiento creativo. El sustituto está por ver. Las probabilidades coronan a Ricardo Tisci como heredero del trono, por encima de un inspirado Haider Ackermann que está en boca de todos. Su trayectoria impecable, plagada de creaciones de perfección matemática, le han convertido en unos de los genios del momento: sólo tiene en contra su falta de experiencia en la alta costura.
Christophe Decarnin, el resucitador de Balmain, deprimido y Hannah McGibon, ex asistente de Phoebe Philo y actual diseñadora de Chloé, inventándose la nada para sobrevivir una temporada más. Parece que la presión de las grandes firmas por asegurar ritmos de producción cada vez más acelerados está mermando la creatividad y la salud de los grandes diseñadores.
Las soluciones parece que llegan, y con ellas nuevos roles en una industria que amenaza con imponer ciclos inviables de renovación constante. Hay un nuevo auge de la moda masculina y jóvenes talentos de diferentes ámbitos y con caras menos conocidas que vienen para quedarse, resucitando marcas y brillando con perfiles radicalmente contemporáneos. Nicola Formichetti convirtiendo Mugler en lo que era, Kim Jones a la cabeza de Luis Vuitton hombre, o la confirmación de Sarah Burton a la cabeza de Alexander McQueen.
Algo está pasando en la moda. Es una época de cambios que ha traído consigo una temporada genuina, en la que prestigiosas marcas como Ungaro han conseguido volver a honrar su pasado, jóvenes e independientes diseñadores como Pedro Lourenço han empezado a hacerse algo más que un hueco y diseñadoras como Isabel Marant se han consagrado como grandes nombres en el mercado internacional.