A los 13 años, deja su Santpedor natal para La Masía, la célebre fábrica de jugadores del F.C.Barcelona. Con un físico poco dotado para la práctica de un deporte como el fútbol, la fuerza se tuvo que hacer prescindible en el juego de Guardiola. La táctica de Pep es la victoria del cerebro sobre el músculo, la elegancia frente a la dejadez ( el aroma de fragancia masculina frente al sudor rudo).
Desde que con 17 años, le fichara Johan Cruyff, Pep no dejó de ser la referencia de una forma noble de entender el fútbol, la vida y la dignidad personal.
En el césped del Camp Nou, inventó un nuevo tipo de jugador, el 4, un medio-centro cuya misión es distribuir el juego. No tiene gran talante defensivo y sus armas son la técnica y la clarividencia. Su elección en un equipo implica apostar por el buen juego, por la elaboración como modo de ataque. Ese que le ha llevado a alcanzar la gloria con el Barcelona ganando los seis títulos de una misma temporada. Histórico.
Pero Guardiola no era, ni es un ex-futbolista. El fútbol necesita a Guardiola impartiendo su apuesta futbolística e ideológica. Pero Guardiola no es un exfutbolista. Ahí reside su éxito, piensa como un jugador más aunque ahora sea el jefe del vestuario y sabe de la psicología que necesita en cada momento para motivar a sus jugadores, mediante la palabra, la música o los montajes audiovisuales. En suma, imparte órdenes pero también sabe escuchar.
Fuera del campo, en su vida privada, es coherente con su visión del fútbol: elegante, sencillo, humilde, cauto y discreto, como la imagen que siempre ha portado tanto en el banquillo como paseando por las Ramblas barcelonesas: traje negro estilizado, corbata estrecha y camisa blanca, todo de Antonio Miró -para el que desfiló una vez en el Salón Gaudí- o Dior Homme, diseñadores fundamentales en su armario masculino y últimamente ha incorporado un fular gris de cuadros de TCN, que lleva anudado con estilo y del que no se separa: dice que se ha convertido en todo un talismán para sus éxitos deportivos.
A buen seguro que el consejo de su mujer Cristina Serra (que regenta una tienda de ropa multimarca en Manresa) ha calado en sus gustos aunque, Guardiola ya nos ha enseñado que de estilo sabe mucho.
Y es que, un esteta como Guardiola-que ha sabido renunciar con clase a la caduca imagen del "míster" en chándal-amante del gol, no podía cuidar mejor su imagen.