02 / Mar / 2010
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Prada en primavera

Jaume Vidiella

Nueva colaboración de Prada con el cineasta y artista chino Yang Fudong.

Cuando uno tiene una buena idea, enseguida tiene seguidores. Si esa idea es más que rentable y te sitúa, ya no sólo como pionero, sino como cabeza visible y referente entre tus colegas, eso ya es caballo ganador. Y eso es Prada, la firma italiana parece una más entre los grandes del mundo del lujo con solera centenaria; posiblemente más modesta al lado de la calesa de Hermès, las letras saltarinas de Louis Vuitton o los estribos de Gucci. Sin embargo, Prada es la más audaz, inteligente y temeraria; la que sigue haciendo realmente lujo subversivo, la que incluso en momentos tan difíciles como estos, insiste en que la vanguardia es lo único que le queda a la moda para seguir seduciendo.

En los noventa Miuccia sacudió con fuerza el polvo a estas firmas dedicadas a los artículos de viaje, pensó en aunar tradición y técnica artesanal con modernidad y estilo. Dotó al minimalismo de la profunda cultura europea y redefinió con su visión personal el manido guardarropa burgués. Todos siguieron su ejemplo, jubilaron a sus diseñadores y apostaron por estrellas de la modernidad (Tom Ford, Martin Margiela, Marc Jacobs...) que renovaron tiendas, campañas y desfile: a partir de ahí ganaron clientes de todas las edades, se convirtieron en protagonistas de la moda, las tendencias, las portadas y las alfombras rojas. Hoy siguen insistiendo en esta idea de forma fabulosa como en Vuitton o a trompicones como en Loewe. Ella fue la primera.

Prada tiene gran competencia en mujer, pero en hombre, en su sector, no tiene rival. Nadie es tan hábil, avanzado y se esfuerza tanto en encontrar solución al hastío, la monotonía y la ordinariez. Mientras que el hombre Vuitton se ha ido descafeinando a lo largo de los años y el de Gucci vende brillo fácil y ropa insulsa a un hombre ramplón, Prada sigue en su línea arriesgada, en la cuerda floja que tan bien domina. Justamente estas cuerdas son las protagonistas de 'First Spring', el potente y enigmático cortometraje que ha encargado al cineasta chino Yang Fudong.

Fudong es uno de los artistas que han revolucionando el panorama intelectual de su país. Alejado del conocido realismo cínico y del pop de tintes comunistas, este creador asume la tradición europea de la Nouvelle Vague para crear filmes en blanco y negro con un fuerte componente lírico y filosófico. Pensado para promocionar la colección masculina de 2010, la película abre una nueva dirección visual en la comunicación de la firma italiana.

La historia está basada en el adagio chino que dice: "Todo un año de trabajo depende de un buen inicio en primavera", y es una serie de imágenes de lógica muy particular en las que de una forma inquietante y un tanto inconexa, conviven en Shangai diversos momentos de un pasado poéticamente reformulado con un resultado final muy bello, culto e intenso. Puro Prada.

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