Menos mal que el actual director creativo de Givenchy no quería que la edición de Visionaire dirigida por él resultara demasiado identificable con sus aplaudidas colecciones de moda. Delatando de nuevo esa infecciosa tendencia de la industria del lujo a la endogamia, el sucesor in pectore de Galliano al frente de Dior se ha gastado el cheque en blanco entregado por la exclusiva publicación en desnudar a sus musas, reivindicar sus iconos y entregar, en fin, un esplendoroso libro de mesa para coleccionistas de alta costura.
Visionaire mantiene su lanzamiento número 60 bien apegado a la órbita en la que tanto ha brillado, subvirtiendo la lógica de producción de la revista de moda para convertirla en un artefacto experimental, numerado y exclusivo, en torno al cual graviten reconocidos talentos del diseño y la fotografía de los últimos años. En su nuevo número, titulado 'Religion', vuelve al formato clásico de gran libro de los prodigios para recopilar las imágenes en blanco y negro que firman los artistas seleccionados por Tisci, todas ellas plagadas de esas reminiscencias góticas que alimentan sus misteriosas colecciones para Givenchy. El logo de la casa, por cierto, adorna la cubierta trasera del volumen.
El propio diseñador aparece en el regazo de la artista Marina Abramovic, también sus modelos predilectas, Lea T y Mariacarla Boscono; Lara Stone posa para Alas y Piggott; Franca Sozzani es retratada como una santa; Nick Knight fotografía a una Kate Moss alada y Karl Lagerfeld inmortaliza a Carine Roitfeld con la boca cubierta por encajes negros como una arrepentida de la mafia.
El retrato de familia, como era de esperar, no está exento de belleza ni de escenas emocionantes. Sólo cabe preguntarse si algún gran gurú de la moda internacional está todavía en condiciones de reivindicar en voz alta un talento interdisciplinar, rompedor o conectado al verdadero pulso creativo de las calles. Ése que aún no conocemos y gracias al cual respira la auténtica vanguardia.