El genio japonés celebra su grandiosa contribución a la moda del siglo XX por partida doble. Una espléndida retrospectiva revisa su legado en el Victoria & Albert Museum de Londres y un documental desvela su arrolladora personalidad retratándole durante el proceso creativo de una de sus colecciones para Y-3, su línea juvenil financiada por Adidas, que cumple ahora una década de exitosa trayectoria en el mercado.
Yamamoto es un veterano con todo que contar. El joven abogado insatisfecho que cautivó con sus primeros diseños a la élite financiera japonesa antes de deslumbrar a Europa en los 80 con sus desfiles en París. El inventor de una silueta hiperbólica en negro absoluto, capaz de revolucionar la elegancia occidental conjugando la majestuosidad de la estética imperial nipona la agresividad del rock'n'roll. Y también el empresario millonario que ahogado en deudas reinventa su factoría a comienzos de este siglo de la mano del gigante alemán de la moda deportiva.
El tributo a Yamamoto no tiene desperdicio. El documental lo firma Theodore Stanley, colaborador habitual de Bruce Weber, y sorprende al diseñador rememorando su nacimiento en un Tokio arrasado por el fuego de la Segunda Guerra Mundial y confesando su desafecto por toda forma de armonía. "Fashion never lies", dice, y es imposible no creerle.
Como es imposible no rendirse a la instalación montada en su honor en Londres con 80 de sus diseños para hombre y mujer -pura deconstrucción matemática cortada a golpes de poesía y rabia- junto a los primorosos lookbooks diseñados por Nick Knight, Peter Saville, Paolo Roversi o M/M Paris, más los vestuarios del maestro para obras de Takeshi Kitano y Heiner Mueller, más el delicioso blog de la comisaria de la exposición, Ligaya Salazar...más la pura inspiración reservada a la contemplación de las obras maestras de nuestro tiempo. Arigatô, Mr. Yamamoto!