Los tres nuevos aromas del chic parisino.
Se las ve por París, paseando o sentadas en un café, cargadas con bolsas de verdura y flores, acompañadas de niños rubios y despeinados, o besándose con sus novios de aspecto rockero y cara de pocos amigos. Cuentan la historia mil veces contada del chic parisino, chicas desaliñadas y de buena familia, las Jane Birkin y Françoise Hardy de hoy. En definitiva, chicas Chloé.
Esta marca francesa nacida en el despertar del prêt-à-porter, nunca ha tenido la ambición de cambiar el mundo, sino que ha pensado desde el punto de vista práctico de una mujer que está ocupada en cosas más importantes. Lagerfeld, y Martine Sitbon han sido algunos de los nombres con los que la marca ha contado a lo largo de los años, pero su esencia actual viene de Stella McCartney y sobretodo de Phoebe Philo, que recuperaron la idea inicial de la marca y, al igual que otras empresas de éxito como Isabel Marant, están creadas por mujeres que piensan en otras como ellas, que saben apreciar desde el encanto de una blusa hippie hasta el sex-appeal de las prendas del armario de sus chicos.
Bajo el nombre genérico y simple de Eau de Fleurs son tres aguas que responden un a la idea de su primer perfume, que reunía a tres chicas Chloé retratadas por otra mujer, la fantástica Inez Van Lamsweerde. Los tres aromas están basados en ingredientes florales clásicos: Lavanda, Nèroli y Capucine.
Chlöe Sevingy , musa del underground neoyorkino, con apellido aristocrático francés podría ser Eau de Fleurs - Lavande , pues es fresca, fan del vintage y moderna sin ser pretenciosa.
Clémence Poésy, es la actriz francesa, tan delicada que ha de vestirse como un chico para que no la tomen por una niña, para ella es perfecto el Eau de Fleurs Capucine, el más masculino y vegetal de los tres.
Anja Rubik, la espectacular modelo polaca, la más sexual de los rostros Chloé, para ella el Eau de Fleus - Nèroli un aroma floral, solar y cálido, el más sensual de grupo.
El frasco sobrio, contundente y masculino, persigue la idea de –siempre con estilo– complicarse poco la vida.