Karl Lagerfeld vuelve a marcarse otra colaboración fuera de lo común.
Nadie puede dudar de la iconicidad de Karl Lagerfeld. Su imagen, fraguada a base de excentricidades a lo largo de los años, le ha convertido en una especie de mito viviente de la historia de la moda del último siglo.
El más moderno y el más clásico. Tanto, que ha aprendido como nadie a convertir su imagen en un icono pop más. Aspirar a la inmortalidad le lleva por caminos a veces más o menos acertados. No vamos a ser nosotros quien critique sus colaboraciones: el kaiser de la moda sabe lo que se hace -o eso creemos- .
Su última salida ha sido diseñar el packaging de Coca-Cola Light: la adorada bebida que le sirvió para aguantar el azote de la dieta y le permitió entubarse en los trajes diseñados por Heidi Slimane para Dior hace ya algunas temporadas. Un diseño de producción exclusiva, envuelto por una caja y que incluye un abrebotellas diseñado por el propio Lagerfeld.
Surrealista o no, se apunta un nuevo tanto a su lista de objetos que, de una forma u otra, celebran el más pop de los diseñadores.