Coincidiendo con la víspera de la noche de San Juan, la revista GQ celebraba su particular ‘fashion night out' en la calle Jorge Juan. La respuesta popular no fue ni elegir el comodín de la llamada ni la callada como respuesta sino el lanzarse a las calles con un simple objetivo: vivir la moda a pie de pista.
Con Jorge Juan cortado de ocho y media a doce, puestos de hot dogs en cada esquina y Fiat 500 (de mentira) a modo de macetero, tiendas como Etro, Loewe, Gallery, Gant, La Martina o El Ganso y restaurantes como Alkalde fueron testigo del ir y venir de los más fashionistas del lugar que tarjeta de crédito en la mano derecha y gin tonic en la izquierda disfrutaron de una noche que prometía.
Y yo me pregunto... ¿estamos en crisis?, ¿el mundo de la moda está en crisis? Quizá los porcentajes o índices hayan bajado un poco, pero la gente sigue comprando. Más o menos, pero comprando al fin y al cabo. Y aquí, justo en este punto, es donde GQ despliega sus alas y transforma una noche sin más en una noche en el que la moda llegó a mezclarse con el divertimento.
Una calle, un punto de encuentro que a las 12, cual hoguera que agota sus últimos rescoldos, apagó los focos, vendió los últimos perritos, echó los últimos hielos sobre la barra y cuyos flashes en el photocall brillaban por última vez. La fiesta, un éxito. ¿Para cuándo la próxima?... y mientras los pasos de la beautiful people se perdían por el camino bajo la atenta mirada de un San Juan que allá donde estuviere disfrutó, también, de esta particular noche de la moda que echaba el telón al más puro GQ Style, claro!